Es uno de los diez perfumes más vendidos en el mundo y razones no le faltan. Desde que Christian Dior creara la fragancia Fahrenheit a finales de los años 80, su singular aroma no ha dejado de hacer historia.
El olor de este perfume atrae como si de un imán se tratase y se ha convertido en un símbolo de buen gusto entre el género masculino, especialmente entre aquellos que se hallan en plena madurez. Aquellos hombres que han sabido encontrar en este perfume aquellas contradicciones que experimentan en sí mismos: cálidos pero fríos, finos pero poderosos, dulce pero salvajes.
Solo frente a los elementos grandiosos, el hombre de este perfume encarna la sed de lo absoluto. Es un perfume universal y atemporal, que escapa de las modas para crear su propio territorio. Una firma olfativa única, llena de contrastes, con una poderosa estela.
Como si se tratara de un propio volcán en erupción, un perfume explosivo y muy fogoso.